Comulgar de rodillas y en la boca

        


Señor director de Norte: 

El Reverendo Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa, sacerdote madrileño y ferviente defensor de la verdad, nos dice: Sabemos que la fe es un tesoro que llevamos en vasijas de barro, por lo cual a cada rato necesitamos asegurarnos de no perderla cada día sin darnos cuenta por haberse roto las vasijas a contacto del mundo y de su atrayente espíritu que es contrario al santo evangelio y constantemente tiende a deformar la fe, dejando sólo la apariencia; de ahí que nuesttra fe necesite ser probada como el oro en el crisol, y somos nosotros los que hemos de prepararnos y preocuparnos por mantener viva nuestra fe, que tan fácilmente se adormece. 

¡Qué prueba de fe tan excelente! ¡qué fe puesta a prueba como el arrodillarse ante Dios para recibirle en la sagrada comunión! 

No hay ejemplo sonoramente ejemplar de oposición abierta a los engaños del mundo que el arrodillarse en la Sagrada Comunión ¿por qué? porque el mundo pone su atención en las cosas que se ven, que son las temporales. El cristiano de fe firme pone su atención en las cosas que no se ven, que son las eternas.

Cuando el fiel se arrodilla lo hace ante quién es y no parece, violando y violentando las consignas del mundo, que sólo entiende lo que ve y no es; y lo que ve sólo lo valora en cuanto lo puede dominar y someter. Porque el espíritu mundano siempre despreciará y aborrecerá el acto externo de adoración, humildad, reparación, de sometimiento, simplemente porque todo lo que ve debe estar sometido a su espíritu mundano. Sobre toda cosa guarda tu corazón porque de él mana la vida – dice el capítulo cuarto del libro de los Proverbios-, porque del estado del corazón depende todo lo que hagamos. Si el espíritu mundano, descarnado, desacralizado, carnal e irreverente ha entrado en el corazón, entonces los actos exteriores estarán guiados e influenciados por tal estado del corazón. 

Si nuestra verdadera mansión está en el cielo ¿quién puede temer arrodillarse ante Dios? ¿Quieres llegar a la vida eterna sin pasar por la muerte?, muere a los temores mundanos, al qué dirán o al qué pensarán y da la gloria a Dios que merece que te arrodilles en la Sagrada Comunión. Sufre con alegría los desprecios que te hagan, no cedas al espíritu del mundo. Sí, sí, ya sé, el espíritu mundano ha arraigado en los corazones de tantos pastores, y ellos aliados del mundo, sin saberlo o proponérselo, pero en su nombre que no en el nombre de Cristo crucificado, niegan la Sagrada Comunión a los devotos fieles. 

No hay que obedecer al mundo y a los que con él colaboran. Sólo a Dios obedecemos y ante Él nos arrodillamos para adorarle y darle la gloria que le es debida. 

Si estos pastores no lo saben, ¡nosotros sí! La verdad no es condescendiente sino intransigente; toda rodilla se doble, en la tierra, en el cielo y en los infiernos, el cuerpo de Cristo verdaderamente, realmente y sustancialmente presente en la sagrada hostia merece de parte del creyente que dé testimonio de la certeza de fe con un acto externo acorde con el amor de su corazón. 

No hay acto externo de fe y de amor como el de arrodillarse humildemente con el corazón contrito ante el Amor de los Amores que se humilló hasta el punto de morir crucificado. ¿Cómo podemos quitarle tal acto de amor y reverencia?¿En orden a qué motivos?¿Pero alguien puede convencernos de lo contrario? Sólo hay que responder que la verdad es intransigente, no condescendiente con el espíritu mundano. 

Comulgar de rodillas y en la boca que debería ser el deseo ferviente de toda la iglesia, clérigos en primer lugar y fieles, se ha convertido en muchos lugares en un acto casi heroico y quien se arrodilla es, en no pocos casos, humillado y vejado por los propios clérigos. 

Como Dios es lo que es y no lo que parece, nos arrodillamos ante él para recibirle sacramentalmente dejando constancia externa de nuestra fe, amor y muerte al mundo. Muerte al qué dirán, qué pensarán, simple y llanamente porque nuestra fe es intransigente. 

 ¡Todos de rodillas!

Clara María González 
Resistencia, 5 de Enero de 2022
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