El delirio absurdo y erróneo de lo “novedoso” - Cartas al Diario Norte


Señor director de Norte:

Nuestro Señor Jesucristo nos dejó una Iglesia donde siempre encontraremos una sana y perenne doctrina para sanar y salvar nuestra alma; sin embargo hay muchos católicos siempre ávidos de novedades externas a la Iglesia que no hacen nada bien, al contrario dañan la doctrina. No existen verdades fuera de la Iglesia, buscarlas es una estupidez así como dejarse engañar por embaucadores.

En tiempo de los Apóstoles y los primeros cristianos ya estaba instalado el espíritu de un racionalismo, un antiguo modernismo que mostraba un excesivo amor a lo novedoso en desmedro de lo antiguo; un espíritu progresivo que llegaba al extremo de rebajar y aún desechar la autoridad de la Palabra de Dios, criticándola primero, mutilándola luego, para finalmente anularla y reemplazarla con la falsa autoridad de los pensamientos de los hombres.

El apóstol Pablo conociendo estos hechos, en sus enseñazas alerta sobre el peligro en tiempos futuros: “sé que después de mi marcha se meterán entre vosotros lobos feroces que no perdonarán al rebaño…de vosotros mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas perversas con el fin de arrastrar a los discípulos tras ellos” (Hech 20,20); … “porque hay muchos rebeldes, charlatanes embaucadores…a quienes es necesario tapar la boca… pues enseñan lo que no deben…” (Tit 1,10); …“mientras que los hombres malos y embaucadores irán de mal en peor engañando a otros y engañándose a sí mismos.” (2Tim 3,13).

El apóstol Juan también dice: “Todo el que se sale de la doctrina de Cristo y no permanece en ella, no posee a Dios…” (2Jn,9) que bien correspondería a una rebelión de aquellos que cayendo en la desconfianza, en la duda, no tienen a Dios y peor aún, algunos de ellos que no sólo no lo tienen sino que “hasta lo son”…, semejando aquel ángel caído, hermoso y de gran inteligencia que prefirió buscar su felicidad en sí mismo y no en su Creador, hoy satanás. Aquellos hombres incrédulos que no tenían a Dios persiguieron hasta matar a Jesús dejando su impronta con un objetivo, hoy identificado con destruir el cristianismo.

Pues bien, los vientos modernos con sus “verdades” se instalaron para estar siempre vigentes; nada ha cambiado en el paso de los siglos, por el contrario la santa doctrina ha sido y sigue siendo atacada por el modernismo, cada día nos sorprendemos de algo o alguien ( sacerdotes, obispos, cardenales, laicos y hasta el mismo papa) que con su “novedad” hiere los corazones de Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre; ya no son meros cambios o equivocaciones verbales, son herejías que pululan dentro de la misma Iglesia y en altos puestos clericales, siempre condenadas por papas, verdaderos custodios del depósito de la fe.

Si bien el papa San Pío X en su Encíclica Pascendi condenó la doctrina modernista existen documentos precedentes importantes como los publicados por el papa Pio IX, el papa Gregorio XVI y su predecesor León XII.

En su preocupación por la obstinación de los facciosos en conspirar impunemente contra la fe católica, el papa Gregorio XVI en su gran Encíclica Mirari Vos del 15 de Agosto de 1832 señaló el indiferentismo como uno de los males que afligen a la Iglesia.

Se trata de la perversa opinión que enseña que la salvación se consigue en cualquier profesión de fe con tal que haya rectitud y honradez de costumbres. Esto contradice la santa y sana doctrina que enseña que hay un solo Dios, una sola fe y un solo bautismo; que Cristo fundó una sola Iglesia que debe comunicar a los hombres su doctrina y su gracia hasta el fin del mundo. La fe en el Dios trinitario, la fe en Cristo y la fe en la Iglesia forman una unidad indivisible. Por tanto aquellos que piensan que al puerto de salvación se llega por todas partes es una falacia ya que, según la sentencia del Salvador, están contra Cristo por lo cual perecerán eternamente. Esta corrompida fuente de indiferentismo da origen al delirio absurdo y erróneo de que la libertad de conciencia debe ser afirmada y reivindicada para cada uno. Por tanto la verdad revelada ya no se impone a toda inteligencia, queda diluida por el relativismo y la inmoderada libertad de opinión; la verdad divina está sujeta a la conciencia de cada hombre; cada hombre fabrica su propia verdad, lo único que importa es la sinceridad incluso en el error o las religiones falsas. Sin embargo la sinceridad no es suficiente para que algo sea verdad.

En su encíclica el papa Gregorio XVI condenó este delirio que atenta contra los derechos de Dios, su Iglesia y la verdadera religión, sin embargo el error se ha extendido a través de los siglos y es en la actualidad voz corriente y aceptada en la Iglesia por la mayoría del clero y por muchos fieles católicos, en ignorancia o falsa obediencia.

Son tiempos de tribulación señor director, en que se evidencia una tremenda apostasía, previa a la manifestación plena del anticristo en la historia. Tal apostasía (apartamiento) significa un total apartamiento de la verdad realizada a través de una hábil maniobra de un aparente total acercamiento, es decir, oposición y levantamiento contra todo lo que se llama Dios pero haciendo parecer Dios; no hay negaciones evidentes pero niega mientras afirma, se llama verdad al error y error a la verdad, las tinieblas se confunden con luz y a satanás con Dios.

De hecho, el apóstol Pablo no estaba errado; esos vientos modernos entraron en la iglesia para poner en práctica el plan de descristianización y que hoy continúa. Todo se ve muy claro, la sociedad ha aceptado en su vida los principios propuestos por el modernismo y como dice el apóstol Pablo el mismo se ha incrustado dentro de la iglesia; los lobos feroces acometen al rebaño, la contaminación se ha extendido a todos los contenidos de la sana doctrina y en su vigencia a través de los siglos ha debilitado la Iglesia de tal forma que hoy ya no es posible hablar de crisis, más bien estamos frente a una decadencia de la cristiandad que es notoria sobre todo en la falta de identidad de la fe.

El progresismo se impone con su poder destructor provocando entre otras cosas el descuido de la rectitud de la doctrina católica y de su difusión (que es misión de la Iglesia) a favor del activismo social, pérdida de identidad católica originada en el relativismo del diálogo ecuménico, interreligioso y cultural, frustrando su noble finalidad y una liturgia devastada en la que cualquier celebrante hace uso de la inventiva hasta perder el sentido de misterio y adoración.

Como dice el papa Gregorio XVI en su E. Mirari Vos: el alma duele pero llenos de confianza en Dios, que manda los vientos y trae la calma, debemos tomar el escudo de la fe y seguir peleando las batallas del Señor; ser muro sólido frente a todo poder soberbio que se levanta contra el conocimiento de Dios; ocuparnos de labrar la viña del Señor para una cosecha abundante de virtudes; no confiar en la fuerza del propio ingenio y recordar que nunca puede suceder que sin Dios conozcamos a Dios, quién por la Palabra enseña a los hombres a conocer a Dios. 

7/10/2022
Clara María González.
Cartas al Diario Norte - Ciudad de Resistencia Argentina