Sacerdotes modernistas sin sotana.
Señor director:
En el mundo moderno el hombre goza su independencia y desenfado en todos los ámbitos incluso en el seno de la iglesia, en el mismo templo, en su misma vida cristiana.
Toda actitud de reverencia visible hacia Dios es menospreciada o directamente negada por ese modernismo deletéreo o “progresismo católico” que ha contraído casi todo el clero hasta la mas alta de las dignidades y que degenera cada vez más su fe y la “credibilidad” de la Iglesia.
Así la actitud externa sobre todo la modestia y la forma de recibir la Santa Comunión son mira para las críticas; se habla y se predica sólo la disposición interior aunque el comulgante se presente a recibir el Cuerpo de Cristo de forma irreverente e indecorosa.
Lamentablemente muchos eclesiásticos defienden esta postura de que nada importa la exterior, en consonancia con la nefasta “actualización” de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II que nos viene dejando templos y seminarios casi desérticos; de allí que el mismo sacerdote ha degradado su investidura, olvidando que Dios lo ha sacado del mundo para su servicio a pesar de que actualmente la Iglesia le siga mandando que vista un traje distintivo (sotana o “clergyman”).
Jamás el sacerdote puede ser igual a un laico; sin embargo muchos de ellos, haciendo uso de una errada humildad, disfrutan equipararse al común hombre de mundo no vistiendo como consagrados y promoviendo ser llamados sólo por el nombre de pila; no es raro ver también sacerdotes semidesnudos, compartiendo sus fotos playeras en las redes sociales. Hoy con la excusa de que la tecnología llega a todos y que podría ser una herramienta para la evangelización, muchos de estos sacerdotes han entrado en el ranking de los seguidores ¡vaya manera de cultivar el culto interior para Dios!.
El tema para nada es inventado, la misma iglesia lo señala: es necesario un culto interno que se corresponda con un correcto culto externo para agradar a Dios. Dice el catecismo mayor de San Pío X:
352. ¿Basta adorar a Dios nada más que con el corazón, interiormente?
- NO, no basta, sino que es necesario adorarlo también exteriormente, con el espíritu y el cuerpo, porque es Creador y Señor absoluto del uno y del otro.
353. ¿Cómo se cumple el primer mandamiento?
Toda actitud de reverencia visible hacia Dios es menospreciada o directamente negada por ese modernismo deletéreo o “progresismo católico” que ha contraído casi todo el clero hasta la mas alta de las dignidades y que degenera cada vez más su fe y la “credibilidad” de la Iglesia.
Así la actitud externa sobre todo la modestia y la forma de recibir la Santa Comunión son mira para las críticas; se habla y se predica sólo la disposición interior aunque el comulgante se presente a recibir el Cuerpo de Cristo de forma irreverente e indecorosa.
Lamentablemente muchos eclesiásticos defienden esta postura de que nada importa la exterior, en consonancia con la nefasta “actualización” de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II que nos viene dejando templos y seminarios casi desérticos; de allí que el mismo sacerdote ha degradado su investidura, olvidando que Dios lo ha sacado del mundo para su servicio a pesar de que actualmente la Iglesia le siga mandando que vista un traje distintivo (sotana o “clergyman”).
Jamás el sacerdote puede ser igual a un laico; sin embargo muchos de ellos, haciendo uso de una errada humildad, disfrutan equipararse al común hombre de mundo no vistiendo como consagrados y promoviendo ser llamados sólo por el nombre de pila; no es raro ver también sacerdotes semidesnudos, compartiendo sus fotos playeras en las redes sociales. Hoy con la excusa de que la tecnología llega a todos y que podría ser una herramienta para la evangelización, muchos de estos sacerdotes han entrado en el ranking de los seguidores ¡vaya manera de cultivar el culto interior para Dios!.
El tema para nada es inventado, la misma iglesia lo señala: es necesario un culto interno que se corresponda con un correcto culto externo para agradar a Dios. Dice el catecismo mayor de San Pío X:
352. ¿Basta adorar a Dios nada más que con el corazón, interiormente?
- NO, no basta, sino que es necesario adorarlo también exteriormente, con el espíritu y el cuerpo, porque es Creador y Señor absoluto del uno y del otro.
353. ¿Cómo se cumple el primer mandamiento?
– El primer mandamiento se cumple con el ejercicio del culto interno y externo.
Y con respecto a la Eucaristía y forma de comulgar veamos qué dice el mismo catecismo:
623. ¿Débese adorar la Eucaristía?
Y con respecto a la Eucaristía y forma de comulgar veamos qué dice el mismo catecismo:
623. ¿Débese adorar la Eucaristía?
- La Eucaristía debe ser adorada de todos, porque contiene verdadera, real y sustancialmente al mismo Jesucristo Señor Nuestro.
¿Qué quiere decir: comulgar con devoción?
¿Qué quiere decir: comulgar con devoción?
-Comulgar con devoción quiere decir acercarse a la sagrada Comunión con humildad y modestia, así en la persona como en el vestido, prepararse antes y dar gracias después de la sagrada comunión.
643. ¿Cómo hemos de estar en el acto de recibir la Sagrada Comunión?
643. ¿Cómo hemos de estar en el acto de recibir la Sagrada Comunión?
- En el acto de recibir la Sagrada Comunión hemos de estar arrodillados (salvo excepciones), tener la cabeza medianamente levantada, los ojos modestos y vueltos a la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera sobre el labio.
Como vemos se habla de la necesidad tanto de lo interno como de lo externo, pues ambos aspectos se complementan.
Dice la encíclica Mediator Dei del papa Pío XII:
33. Todo el conjunto del culto que la Iglesia tributa a Dios debe ser interno y externo. Es externo, porque lo pide la naturaleza del hombre, compuesto de alma y de cuerpo; porque Dios ha dispuesto que, «conociéndole por medio de las cosas visibles, seamos llevados al amor de las cosas invisibles», porque todo lo que sale del alma se expresa naturalmente por los sentidos; además, porque el culto divino pertenece no sólo al individuo, sino también a la colectividad humana, y por consiguiente, es necesario que sea social, lo cual es imposible, en el ámbito religioso, sin vínculos y manifestaciones exteriores; y, finalmente, porque es un medio que pone particularmente en evidencia la unidad del Cuerpo místico, acrecienta sus santos entusiasmos, consolida sus fuerzas e intensifica su acción; «aunque, en efecto, las ceremonias no contengan en sí ninguna perfección y santidad, sin embargo, son actos externos de religión que, como signos, estimulan el alma a la veneración de las cosas sagradas, elevan la mente a las realidades sobrenaturales, nutren la piedad, fomentan la caridad, acrecientan la fe, robustecen la devoción, instruyen a los sencillos, adornan el culto de Dios, conservan la religión y distinguen a los verdaderos cristianos de los falsos y de los heterodoxos»".
*- San Francisco de Asís decía: “Predica en todo momento y habla cuando sea necesario”.
Como vemos se habla de la necesidad tanto de lo interno como de lo externo, pues ambos aspectos se complementan.
Dice la encíclica Mediator Dei del papa Pío XII:
33. Todo el conjunto del culto que la Iglesia tributa a Dios debe ser interno y externo. Es externo, porque lo pide la naturaleza del hombre, compuesto de alma y de cuerpo; porque Dios ha dispuesto que, «conociéndole por medio de las cosas visibles, seamos llevados al amor de las cosas invisibles», porque todo lo que sale del alma se expresa naturalmente por los sentidos; además, porque el culto divino pertenece no sólo al individuo, sino también a la colectividad humana, y por consiguiente, es necesario que sea social, lo cual es imposible, en el ámbito religioso, sin vínculos y manifestaciones exteriores; y, finalmente, porque es un medio que pone particularmente en evidencia la unidad del Cuerpo místico, acrecienta sus santos entusiasmos, consolida sus fuerzas e intensifica su acción; «aunque, en efecto, las ceremonias no contengan en sí ninguna perfección y santidad, sin embargo, son actos externos de religión que, como signos, estimulan el alma a la veneración de las cosas sagradas, elevan la mente a las realidades sobrenaturales, nutren la piedad, fomentan la caridad, acrecientan la fe, robustecen la devoción, instruyen a los sencillos, adornan el culto de Dios, conservan la religión y distinguen a los verdaderos cristianos de los falsos y de los heterodoxos»".
*- San Francisco de Asís decía: “Predica en todo momento y habla cuando sea necesario”.
Que quiere decir esto? Que con lo externo se predica en TODO momento, y las palabras se usan solo cuando es necesario. Es decir, lo externo habla más que las palabras, incluso lo interno se refleja en lo externo.
*-Decía san Jerónimo: “Ya sea que debamos hablar como vestimos, o vestirnos como hablamos. ¿Por qué profesar una cosa y demostrar otra? La lengua habla de castidad, pero todo el cuerpo revela impureza”.
*-Decía san Jerónimo: “Ya sea que debamos hablar como vestimos, o vestirnos como hablamos. ¿Por qué profesar una cosa y demostrar otra? La lengua habla de castidad, pero todo el cuerpo revela impureza”.
Esto es cuando hay contradicción entre lo interno y lo externo, porque ambas deben ir de la mano, o seríamos hipócritas, como los fariseos. Muchos ignorantes creen que sólo lo interno basta y que no es necesario demostrar con obras externas lo que enseñamos.
*-“El ser descuidados externamente es un signo de descuido interior”. (San Benito).
*-“La honra de los Ministros de Cristo es seguir a su Señor, no sólo en lo interior, sino también en lo exterior”. (San Juan de Ávila).
Señor director:
A muchos de estos sacerdotes el recibir la comunión de rodillas y en la boca y el uso del velo en las mujeres como merecidos gestos de reverencia, decoro y amor a Dios (manifiesto en la tradición de la Iglesia) les molesta; se niegan a reconocer que el aspecto externo complementa y ayuda significativamente a la disposición interna.
Y uno se puede encontrar con algún sacerdote que como no tiene argumentos efectivos, recurre a la desvalorización cáustica acaparando, en su prédica, la atención de su feligresía para emitir juicios temerarios hacia los que desean recibir el Cuerpo de Cristo con la reverencia, decoro y amor a Dios.
Realmente apena la actitud de estos ministros por cuanto son ellos los que tienen el privilegio de salvar almas y no lo hacen; se limitan a esos juicios temerarios que no edifican a nadie, sino por el contrario, atentan contra la caridad y la unidad, y desperdician la oportunidad de elevar las almas a Dios. Sin duda contribuye al deterioro de la fe.
De ninguna manera estas prédicas pueden agradar a Dios; de hecho es válido preguntarse ¿cuáles son sus frutos y de qué clase de árbol o espíritu proceden?
“La causa de la degeneración de la Iglesia ha sido casi siempre imputable a la negligencia y abuso hacia el Santo Sacramento del Altar”. (San Juan Fisher, mártir - Corpus Christi).
*-“El ser descuidados externamente es un signo de descuido interior”. (San Benito).
*-“La honra de los Ministros de Cristo es seguir a su Señor, no sólo en lo interior, sino también en lo exterior”. (San Juan de Ávila).
Señor director:
A muchos de estos sacerdotes el recibir la comunión de rodillas y en la boca y el uso del velo en las mujeres como merecidos gestos de reverencia, decoro y amor a Dios (manifiesto en la tradición de la Iglesia) les molesta; se niegan a reconocer que el aspecto externo complementa y ayuda significativamente a la disposición interna.
Y uno se puede encontrar con algún sacerdote que como no tiene argumentos efectivos, recurre a la desvalorización cáustica acaparando, en su prédica, la atención de su feligresía para emitir juicios temerarios hacia los que desean recibir el Cuerpo de Cristo con la reverencia, decoro y amor a Dios.
Realmente apena la actitud de estos ministros por cuanto son ellos los que tienen el privilegio de salvar almas y no lo hacen; se limitan a esos juicios temerarios que no edifican a nadie, sino por el contrario, atentan contra la caridad y la unidad, y desperdician la oportunidad de elevar las almas a Dios. Sin duda contribuye al deterioro de la fe.
De ninguna manera estas prédicas pueden agradar a Dios; de hecho es válido preguntarse ¿cuáles son sus frutos y de qué clase de árbol o espíritu proceden?
“La causa de la degeneración de la Iglesia ha sido casi siempre imputable a la negligencia y abuso hacia el Santo Sacramento del Altar”. (San Juan Fisher, mártir - Corpus Christi).
13/01/2021
Clara María González.
Cartas al Diario Norte - Ciudad de Resistencia Argentina
