¿Qué Cristo se ha dado a conocer en la JMJ?

     


Señor director de Norte: 

Nada se puede esperar del error y la soberbia de los que, desde hace mucho, han despreciado a Cristo y su reino y han encumbrado al hombre sobre todas las cosas arrastrándolo con facilidad hacia los placeres del mundo viciando su propia naturaleza y dignidad. 

Se ha olvidado que la salvación redentora nos viene por la cruz, la humanidad no ha sido redimida por riquezas corruptibles sino por la preciosa sangre de Jesucristo. Por tanto pertenecemos a su potestad de creador que nos hizo nuevos. 

Con Cristo rechazado ¿Qué podemos pedir entonces para salvar a las almas? ¿Qué Cristo se da a conocer para ser diferentes, diferentes en el caos del mundo, diferentes para no caer en la boca de los lobos? La Iglesia desde adentro está minada de modernismo, hoy y ayer, y para alcanzar su objetivo basta difundir abiertamente errores doctrinales ya condenados. 

El mismo Magisterio de la Iglesia, hoy enseña un Cristo diluido porque ha desvalorizado la interpretación que los exégetas hacen de la fe al punto de corregir y/o contradecir lo que la Iglesia enseña, es decir una interpretación de apetencia particular de la fe a la que se da más importancia que al magisterio de la Iglesia. 

La Iglesia ha despreciado los escritos santos de los Evangelistas en cuanto a su verdad, se los ha puesto en el camino tramposo de la ambigüedad, cosa muy peligrosa que ha llevado, a muchos, a pecar dudando de los mismos y a creer lo más provechoso para sus almas aunque sea falso. 

Los dogmas que son expresión de la Verdad Revelada, son cuestionados con la mentira del discernimiento para buscar razones y negar lo que la Iglesia ha dicho en el pasado, o lo que es igual decirle al pecador que puede seguir pecando y estar en paz con Dios. 

De allí que los dogmas, para muchos, no son considerados verdades de fe, más bien se los tiene como una guía, y que por tanto pueden cambiar. Esto es el crimen deliberado contra lo que ha sido siempre sagrado y que la jerarquía eclesiástica debió siempre custodiar. 

Por tanto, ¿dónde está la evangelización? ¿a qué pastor sigue el rebaño?; pues el verdadero pastor se ha transformado en mercenario a quién las ovejas desconocen. Asi, el rebaño hundido entiende que se puede tener amor fornicando, abortando, cometiendo adulterio, realizando actos contrarios a la naturaleza etc. Con el pretexto del amor se predica una fraternidad universal, una fraternidad masona, a la que no le importa dar culto y honrar a un Dios verdadero, sino a un dios a quien la cultura y condiciones de cada época le dan forma. 

Con Cristo rechazado, la crisis de fe es abismal, se ha olvidado quién es el cuerpo y la cabeza de la cual somos miembros; se ha olvidado que subir al Calvario es el fin para la salvación de la humanidad. 

La última JMJ de Lisboa ha mostrado esta crisis de fe; se puede entender que sea un encuentro beneficioso para la juventud, pero lo que no concuerda es el objetivo propuesto por sus organizadores, incluyendo al Vicario de Cristo. 

Esos pocos días han sido suficientes para comprobar la creatividad de la que tanto se hablaba y recomendaba a los jóvenes. 

Desde el vamos, “nada de Cristo, nada de conversión, nada de Iglesia católica”, quedó demostrado el rumbo modernista, el pleno ecumenismo falso que se daría al evento. 

Si bien hubieron homilías (Mons. Munilla y Mons. Demetrio Fernández) con conceptos claros respecto del aborto, la ideología de género, ideología sobre ecología etc., en la JMJ el espíritu del maligno, siempre a la caza, no se ha hecho esperar para manifestar creatividades; comenzando por un supuesto altar tan moderno y abstracto que de lejos sugiere una torre, quizás ¿la de Babel?; el Santísimo Sacramento reducido a cajas de cartón, recipientes de plásticos con las hostias para ser repartidas hasta por laicos como si fueran galletas; un Vía crucis a la más pura expresión corporal; una horrorosa teatralidad, que aleja totalmente del sentido espiritual de recogimiento que debe tener el camino de Nuestro Señor al Calvario. 

Y no podía faltar, por supuesto, el espectáculo aberrante del cura DJ (Guilherme Peixoto) con música tecno ofrecida a los jóvenes. Me pregunto si esa persona es un sacerdote, ¿es realmente un sacerdote? ¿dónde está su dignidad? ¿esa es su manera de dar el ejemplo, de evangelizar? ¿esa es la gracia que ha recibido de Dios? ¡Qué lejos se está de conquistar almas y qué lejos se está de salvar almas!; y ¡qué tan cerca se está de condenar almas! No quiero ni imaginar cómo serán sus celebraciones del Santo Sacrificio del Altar. 

Este sacerdote sacrílego pone en su música el Aleluya, el Gloria in excelsis Deus, frases de discursos de papas y encíclicas y hasta el Ave María en latín. 

Arriesgo decir que el Vicario de Cristo, con su silencio, ha aprobado tal espectáculo satánico que no es otra cosa que jugar con las emociones de los jóvenes que, al ritmo monótono y el avivamiento del cura DJ, sugiere una especie de mantra que va metiéndose hasta el delirio. 

De hecho, nada bello, armónico ni celestial para las jornadas, más bien reprobable, nefasto y paupérrimo; pudiendo haber sido un evento de verdadera unión en Cristo, se ha elegido disfrazar la ley de Dios adoctrinando con el cuento de la “Fratelli tutti”. 

El mismo Vicario de Cristo había dicho: “ni vacaciones ni un viaje turístico sino un encuentro con Cristo; un mundo de hermanos y hermanas, donde las banderas de todos los pueblos ondean juntas, una junto a la otra, ¡sin odio, sin miedo, sin cierres, sin armas!” Pregunto entonces ¿qué Cristo se ha dado a conocer en la JMJ?   

Clara María González 
Resistencia, 22 de Septiembre de 2023  
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