Martes de Quincuagésima: Fiesta de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo

Santo Rostro de Nuestro Señor Jesucristo en la Sabana Santa de Turín.

La Fiesta de la Santa Faz se celebra hoy, martes previo al Miércoles de Ceniza. Así lo pidió el Cielo y de esta manera lo confirmó el Venerable Papa Pío XII el 17 de abril de 1958; autorizó además el Pontífice la Misa de la Santa Faz de Jesús, para todas las diócesis y órdenes religiosas que pidiesen el Indulto de Roma para celebrarla. Las Revelaciones privadas que recibiera la carmelita Sor María de San Pedro a mediados del siglo XIX, así como posteriormente la Madre María Pierina de Micheli, en la década de 1930, habían sido la antesala de esta aprobación de la Iglesia al culto de la Santa Faz de Nuestro Señor que hoy, en un mundo cada vez más alejado de Dios, urge difundir para el bien de las almas y la conversión de los alejados.

Durante el Viacrucis Serafia o santa Verónica, tendió a Cristo un velo, lienzo o paño (el paño de la Verónica, también llamado "Verónica" directamente), para que enjugara el sudor y la sangre. En la tela milagrosamente fue impreso el Santo Rostro de Nuestro Señor Jesucristo.

El nombre de
la Santa Faz se refiere a el Santo Rostro de Nuestro Señor, impreso en el velo de la Verónica, que se se encuentra actualmente en el Vaticano, y no debe confundirse con la Sábana Santa de Turín. 


Fotografía Real de la Sabana Santa de Turín, es la tela de lino con el que se cubrió el cuerpo de Nuestro Señor luego de su crucifixión, no confundir con el paño de la Verónica. En el sudario de Turín quedó plasmado la imagen del cuerpo entero de Nuestro Señor Jesús en el momento mismo de su resurrección.



Rostro de Nuestro Señor Jesús en la Sabana Santa de Turín.


Sudario de la Catedral de Oviedo, con el que se cubrió el rostro de Nuestro Señor, también es venerada por la iglesia, junto con el paño de la Verónica, y la Sabana Santa de Turín; este sudario es reconocida por tradición, como una de las prendas funerarias de Nuestro Señor mencionada en el Evangelio de San Juan.

Antiguo grabado sobre tela (siglo XIX) en un cuadro utilizado como Relicario.

El Rostro de Cristo está representado en el velo que portaron las benditas manos de la Verónica (vero: verdadero, ica: icono, imagen) en el camino hacia la Cruz del Calvario. Su Divino Rostro se muestra con una perfecta paz, en silencio y con amor a pesar de las imprecaciones de la multitud y el ardiente dolor físico. De ahí deducimos que la Santa Faz es un piadoso resumen de la entrega de Nuestro Redentor, de Su Pasión, del amor de Su Corazón por todas y cada una de las almas... así se lo reveló Jesús mismo a la Madre Pierina de Micheli, cuando le dijo: 

Mi Rostro, que refleja las penas más íntimas, el Dolor y el Amor de Mi Corazón...”.

En estos días se celebran fiestas de Carnaval en muchos lugares; una fiesta pagana, anticristiana, donde nunca faltan las burlas y ataques contra la Realeza de Jesús, la Inocencia misma, que será otra vez traicionado, en medio de un populacho blasfemo y que se jacta de su pecado; Jesús, volverá a ser Rey de burlas, una vez más, Su Santa Faz será escupida por aquellos que debieran besarlo... Sus virginales carnes, flageladas de nuevo sin piedad por los pecados de impureza, en medio de un falso canto a la libertad que no es más que un látigo que esclaviza al hombre y lo somete a sus más bajos instintos.

Ahora, procuremos continuar a lo largo del día, en la intimidad con Jesús. Adoremos Su Santa Faz por tantos que no lo hacen y ni lo harán nunca; amémoslo por aquellos que no lo hacen y finalmente, prometamos a Nuestro Señor que seguiremos consolándolo por todos los que andan apartados de Él.

PROMESAS A LOS DEVOTOS DE LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO:

A continuación las Promesas a los devotos de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, comunicadas a la carmelita Sor María de San Pedro, 1845:

1. Les concederé una contrición tan perfecta que sus pecados se cambiarán a Mi vista en joyas de oro precioso. Según el cuidado que tengan de reparar mi Rostro desfigurado por los blasfemos, el mismo tendré Yo del suyo que ha sido desfigurado por el pecado, transformándole en tan hermoso como si acabase de salir de las aguas del Bautismo.

2. Ninguna de esas personas será jamás separada de Mí.

3. Ofreciendo Mi Rostro a Mi Padre, apaciguarán Su enojo y comprarán con moneda celestial el perdón para los pecadores. Por esta ofrenda, nada les será negado.

4. Abogaré ante Mi Padre para conceder todas las peticiones que me presenten. Por Mi Santo Rostro harán prodigios.

5. Los iluminaré con Mi Luz. Los consumiré con Mi Amor y los haré fructíferos de buenas obras.

6. Ellos llorarán, como la piadosa Verónica, por Mi adorable Rostro ultrajado por el pecado, y yo imprimiré Mis divinas facciones en sus almas.

7. Por venerar Mi Rostro, brillarán más que otros en la vida eterna y el brillo de Mi Rostro les llenará de alegría.

8. Todos los que defiendan esta causa de reparación, por palabras, por oraciones o por escrito, recibirán defensa también en sus causas delante de Dios Padre a la hora de la muerte. Yo enjugaré la faz de sus almas, limpiando las manchas del pecado y devolviéndoles su primitiva hermosura.




ORACIÓN DE ENTREGA A LA SANTA FAZ
por Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz.

¡Jesús! Tu Faz inefable es el astro que guía mis pasos. Tú lo sabes bien. Tu dulce Faz es aquí en la tierra mi paraíso. Mi amor descubre los encantos de Tus ojos embellecidos por el llanto.

Cuando contemplo Tus dolores sonrío a través de mis lágrimas. Deseo vivir ignorada y solitaria para consolar tu belleza; esa belleza que se oculta en tu Faz bajo el misterio del dolor y que tan fuertemente me atrae a Ti.

Tu Faz es mi sola patria; Ella es mi reino de amor, mi prado risueño, mi dulce sol de cada día. Ella es el lirio del valle, cuyo perfume misterioso consuela mi afligida alma y le hace gustar la paz de los Cielos.

Tu Santa Faz es mi reposo, mi dulzura y mi melodiosa lira. Tu rostro, Dulce Salvador, es el divino ramillete de mirra que yo quiero guardar en mi corazón. Tu Faz es mi sola riqueza, no quiero nada fuera de ella. Jesús yo me asemejaré a Ti, y oculta entre los pliegues del velo de la Verónica, atravesaré la vida desapercibida de las criaturas.

Deja en mi la divina impresión de Tus besos, llenos de dulzura, y pronto llegaré a ser santa y atraeré a Ti todos los corazones. Cuando Tus labios adorados impriman en mi el beso eterno, haz que me abrase de amor, y que este amor levante en el campo de la Iglesia una hermosa cosecha de almas santas.


Santa Verónica mostrando la Santa Faz a la Santísima Virgen María y a San Juan.

LAS REVELACIONES DE LA MADRE MARÍA PIERINA:

Deseo que Mi Santa Faz sea honrada de una manera particular los martes”.

La Madre María Pierina, nacida en 1890, pertenecía a la Congregación de las Hijas de la Inmaculada Concepción; entre 1920 y 1940, fue agraciada con numerosas revelaciones privadas, donde Nuestro Señor compartió con ella Su deseo de ser honrado por medio de la Devoción a Su Santa Faz.

De los escritos de Sor María Pierina de Micheli, entresacamos algunos fragmentos en los cuales dejó testimonio de sus experiencias místicas, como aquellas en las que Nuestro Señor le reveló a la religiosa la necesidad de la Reparación a Su Santa Faz, para lo cual el mismo Redentor indicó que se destinase a tal devoción los martes de cada semana...

El 12 de abril de 1920 me encontraba en Buenos Aires en la Casa Madre. Tenía una gran amargura en el corazón. Fui a la iglesia y prorrumpí en llanto lamentándome con Jesús. Se me presentó con el Rostro ensangrentado y con una expresión de dolor tal que conmovería a cualquiera. Con una ternura que jamás olvidaré me dijo: Y Yo, ¿qué he hecho?...

Comprendí... y a partir de ese día el Divino Rostro se convirtió en mi libro de meditación, la puerta de entrada a Su Corazón…

De tanto en tanto, en los años siguientes se me aparecía ya triste, ya ensangrentado, comunicándome Sus penas y pidiéndome reparación y sufrimientos, llamándome a inmolarme ocultamente por la salvación de las almas.

Más adelante, Nuestro Señor mismo le hizo las siguientes revelaciones:

Deseo que Mi Rostro, que refleja los profundos dolores de Mi Alma, el Dolor y el Amor de Mi Corazón, sea mejor honrado: quien me contempla me consuela.

Cada vez que Mi Rostro es contemplado, derramaré Mi Amor en el corazón de aquellas personas y por medio de Mi Santa Faz, la salvación de muchas almas se alcanzará.


Las almas que contemplen Mi Faz participan de Mi Dolor. Ellas sienten la necesidad de amar y reparar. ¿No es ésta la verdadera devoción a Mi Corazón?

Deseo que Mi Santa Faz sea honrada en una manera particular los Martes. 

En mayo de 1938, mientras reza, se presenta sobre la tarima del altar, en un haz de luz, una bella Señora. Sor María Pierina describe la Aparición:

Tenía en sus manos un escapulario, formado por dos franelas blancas unidas por un cordón. Una franela llevaba la imagen del Divino Rostro de Jesús y escrito alrededor: "Ilumina Domine Vultum Tuum super nos" (Ilumina, Señor, Tu rostro sobre nosotros); la otra, una Hostia circundada por unos rayos y con la inscripción: "Mane nobiscum Domine" (Quédate con nosotros Señor).


Escucha bien y refiere al Padre Confesor. Este escapulario* es un arma de defensa, un escudo de fortaleza, una prueba de misericordia que Jesús quiere dar al mundo en estos tiempos de sensualidad y de odio contra Dios y la Iglesia. Los verdaderos apóstoles son pocos. Es necesario un remedio divino y este remedio es el Divino Rostro de Jesús... que lleven un escapulario como éste y hagan, si es posible, una visita cada martes al Santísimo Sacramento, para reparar los ultrajes que recibió el Divino Rostro de Jesús durante Su Pasión...



Santa Faz de Nuestro Señor Jesús, según la reconstrucción a partir de la Sabana Santa de Turín.